KIEV / MOSCÚ – 10 de enero 2026
En una jornada de ataques cruzados, drones ucranianos incendian una refinería en Volgogrado, mientras el Kremlin responde con una nueva andanada de misiles que deja a miles de civiles sin calefacción bajo temperaturas gélidas.

La escalada bélica entre Ucrania y Rusia alcanzó un nuevo punto crítico este sábado 10 de enero de 2026. Lejos de una tregua invernal, ambos bandos han intensificado sus operaciones ofensivas, marcando una de las jornadas más violentas de lo que va del año.
Golpe a la infraestructura rusa
En una audaz operación de madrugada, las Fuerzas Armadas de Ucrania lanzaron un ataque masivo con aproximadamente 60 drones contra territorio ruso. El objetivo principal fue una refinería estratégica en la región de Volgogrado, vital para el suministro de combustible de las tropas del Kremlin.
Imágenes verificadas muestran una densa columna de humo negro elevándose sobre la planta, tras lo que fuentes de inteligencia ucraniana calificaron como un “impacto directo”. Aunque las defensas antiaéreas rusas afirman haber interceptado la mayoría de los aparatos (cerca de 59 unidades según el Ministerio de Defensa ruso), los escombros y los impactos directos lograron provocar un incendio de proporciones considerables, obligando a los servicios de emergencia rusos a desplegarse masivamente.
Invierno oscuro en Ucrania
La respuesta de Moscú no se hizo esperar. Durante la noche y la mañana de hoy, las sirenas antiaéreas no han dejado de sonar en Kiev y otras ciudades importantes como Dnipro y Zaporiyia. Rusia ha lanzado una nueva oleada combinada de misiles y drones kamikaze, apuntando deliberadamente a la ya maltrecha red eléctrica ucraniana.
El saldo humano y material es grave:
- Se reportan al menos 2 fallecidos y más de 15 heridos en las últimas 24 horas.
- En Kiev, donde las temperaturas oscilan entre los -7 ºC y -12 ºC, miles de hogares han amanecido sin electricidad ni calefacción.
- El alcalde de la capital ha instado a la población a dirigirse a los “Puntos de Invencibilidad” (refugios con generadores y calor), advirtiendo que la reparación de la red podría tomar días.
Tensión diplomática al límite
El uso reciente por parte de Rusia del misil hipersónico Oreshnik sigue generando ondas de choque en la comunidad internacional. Ante la gravedad de la situación, se ha confirmado que el Consejo de Seguridad de la ONU celebrará una reunión de emergencia este lunes para abordar la escalada.
Paralelamente, los esfuerzos diplomáticos continúan en un escenario complejo. Mientras desde Washington la administración Trump insiste en mediar para un posible acuerdo de paz —con rumores de un pacto de reconstrucción de 800.000 millones de dólares sobre la mesa—, el Kremlin ha rechazado tajantemente el último plan de seguridad propuesto por Europa, advirtiendo que cualquier presencia militar occidental será considerada un “objetivo legítimo”.
“No se puede perder ni un solo día”, declaró el presidente Volodímir Zelenski en su discurso matutino, solicitando a sus aliados acelerar el envío de defensa aérea ante la ferocidad de los ataques rusos.
Con los frentes estancados en el este y la guerra de drones dominando los cielos, el conflicto entra en 2026 en una fase de desgaste extremo, donde la infraestructura energética se ha convertido en el campo de batalla principal.


